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La aguada es una técnica pictórica en la que se diluye la pintura con agua para crear efectos suaves, transparentes, casi como si el color respirara sobre el papel. Se usa mucho con tintas, acuarelas o témperas, y permite trabajar las luces, las sombras y las atmósferas de una forma muy sutil. Lo interesante de la aguada es que no todo está bajo control: el agua tiene su propia voluntad, se mueve, se mezcla, se escurre, y eso también es parte del encanto. No es solo una técnica, es casi una manera de dejar que la materia fluya y hable por sí misma. Aunque se asocia sobre todo al arte, la idea de “aguada” también puede remitir a lo tenue, lo efímero, lo que está ahí pero con suavidad, sin imponerse.
Definición entregada por Paloma Zambra