D
El diseño en este contexto, al menos en mi historia, es algo más cercano a un juego de exploración. No es una fórmula matemática de materiales y formas, sino algo que se va construyendo poco a poco, como un tejido, con cada hilo que se cruza, con cada idea que se une y con cada detalle que se va hilando. En mi caso, hablo del diseño en la joyería contemporánea textil, un espacio donde los materiales se transforman, se reinventan, y se hacen algo más que objetos de uso; se convierten en piezas que cuentan algo, que tienen alma. Lo cierto es que cada diseño habla de mí tanto como yo hablo a través de él.
En la joyería textil, por ejemplo, el desafío es usar materiales que normalmente no asociamos con adornos o accesorios —como hilos, telas, o incluso metales flexibles— y transformarlos en algo que no solo sea estéticamente interesante, sino que también tenga una función, que se use, que se sienta y que se viva. En cada trabajo, el usuario es tan importante como el material que uso. Todo se conecta: la forma, el color, la textura, el peso… Es como encontrar la manera correcta de abrazar al cuerpo.
Definición entregada por Antonieta Aguayo