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Ver y pintar (en determinadas prácticas pictóricas) son dos hechos separados, que ocurren una a 3 metros del cuadro y la otra a 30 centímetros del cuadro. La animación en estas dos distancias hace la pintura. La retención de lo visto al momento de pintar y luego el recuerdo del gesto pintado, al ver cómo trabajan, de forma equivalente a cómo la sucesión de los frames fijos hacen el movimiento en el cine.
Definición entregada por Ignacio Gumucio