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	<title>Texto x Texto &#8211; Núcleo Digital Arte UDP</title>
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	<description>Universidad Diego Portales</description>
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		<title>Una fauna indisciplinada</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/una-fauna-indisciplinada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Sep 2025 19:19:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Una fauna indisciplinada Géneros discursivos para el aprendizaje de las vanguardias artísticas   Investigación recopilación y textos: Leslie Núñez Morales, Claudio Guerrero Urquiza Diseño gráfico: Alessandra Ramos Álvarez Asistente de investigación: Sofía Pucher Canales 2025]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Una fauna indisciplinada</strong></p>
<p><strong>Géneros discursivos para el aprendizaje de las vanguardias artísticas</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Investigación recopilación y textos: Leslie Núñez Morales, Claudio Guerrero Urquiza</p>
<p>Diseño gráfico: Alessandra Ramos Álvarez</p>
<p>Asistente de investigación: Sofía Pucher Canales</p>
<p>2025</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Discurso Premio Carácter 2023: Sebastián Márquez</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/discurso-premio-caracter-2023-sebastian-marquez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2024 19:29:08 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Muy buenas tardes, hoy celebramos el cierre de un proceso tan ansiado e importante en la vida de cada une de nosotres. Un gran e intenso camino culmina para impulsar la carrera de grandes y talentosos artistas. Es por ello que quisiera iniciar este discurso agradeciendo, en primer lugar, a cada persona que ha asistido [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Muy buenas tardes, hoy celebramos el cierre de un proceso tan ansiado e importante en la vida de cada une de nosotres. Un gran e intenso camino culmina para impulsar la carrera de grandes y talentosos artistas.</p>
<p>Es por ello que quisiera iniciar este discurso agradeciendo, en primer lugar, a cada persona que ha asistido el día de hoy a esta ceremonia y celebración  agradecer a nuestra escuela de arte, directivos, administrativos y auxiliares. Agradecer en representación de esta promoción de artistas a cada persona que estuvo ahí para apoyarnos y acompañarnos en el camino. A nuestras profesoras y profesores, quienes han guiado nuestros variados y extensos<br />
proyectos. Quiero agradecer a quienes votaron por mí y me han otorgado este reconocimiento, a mis amigos, amigas, colegas y colaboradores.</p>
<p>En lo personal, quiero agradecer también a mi familia que siempre han estado presentes, en todo momento, en este complejo pero enriquecedor proceso. No hay palabras ni discursos que demuestren lo eternamente agradecido que<br />
estoy por tenerles en mi vida.</p>
<p>Hoy, se me ha encomendado la tarea de representar a esta increíble generación de artistas. Destacada por tener un espíritu crítico, miradas contingentes, y así también un gran compromiso con el arte, por crear y difundirlo; pero no solo se destaca por ello, sino también particularmente por ser una de las más acontecidas del último tiempo, y es que podríamos elaborar un listado de todos los eventos que nos tocaron presenciar. El pasar por un estallido social, una pandemia mundial, un proceso constituyente, paros, toma feminista y todo lo que ello conlleva, y aún así, remando contra la corriente, seguimos aquí.</p>
<p>Y es que no importa si iniciamos este camino el 2019 o si fue mucho antes, si venimos de otras carreras, si nos tomamos un año o llegamos directamente desde la enseñanza media; el solo hecho de llegar aquí es lo que importa, y es que apreciar el ritmo y tiempo de nuestras propias vidas resulta fundamental, no tenemos que demostrarle nada a nadie, ni compararnos con otros, somos nuestro propio punto de referencia.</p>
<p>Aún recuerdo el primer año en la carrera, completamente desorientado, perdido en un mar de conocimiento que se abalanzaba sobre mí, para solo darme cuenta que el arte era mucho más de lo que pensaba, haciéndome constantemente la pregunta ¿Qué es arte?, cuestionamiento que al día de hoy &#8230;.. y creo que hablo por muchos de los aquí presentes&#8230; aún no logro responder Pareciera que, entre más nos adentramos en este mundo, menos sabemos. O, mejor dicho, tenemos mucho más por aprender. Y no es extraño hacerse esa pregunta, si constantemente las tías del aseo nos preguntaban, ¿esto es un trabajo o es basura?</p>
<p>Hoy, queridos y queridas artistas, les invito a que continúen explorando e investigando aquellas inquietudes, molestias, asuntos e intereses que tanto nos llaman y motivan. Volvamos a jugar, a probar, experimentar, rehacer, y si tenemos que fallar una y otra vez, una y otra vez nos levantaremos. Que los pigmentos, el objeto encontrado, la cerámica, la piedra, la naturaleza, y lo precario, contrasten, con el video, la proyección y el cine. Que nuestra visión no pierda la sutileza del dibujo, la pregnancia de la luz, el oficio del grabado, la paciencia del bordado y el tejido. Para que así el género, lo cotidiano, el recuerdo y la memoria permanezcan como un conjunto exquisito de la huella de una generación hábil y prometedora.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Discurso Premio Carácter 2022: Catalina Huala</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/discurso-premio-caracter-2022-catalina-huala/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2024 19:21:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Estimadas autoridades, directora, compañeres y familias que nos acompañan: Podría hablarles de mis sueños, de mis más grandes anhelos, del misterio en el que me he embarcado como si fuese la hoja que cae del árbol que solo el viento la puede desviar, la que ni el propio horizonte ha dejado ver, donde la oscuridad [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Estimadas autoridades, directora, compañeres y familias que nos acompañan:</p>
<p>Podría hablarles de mis sueños, de mis más grandes anhelos,<br />
del misterio en el que me he embarcado<br />
como si fuese la hoja que cae del árbol<br />
que solo el viento la puede desviar,<br />
la que ni el propio horizonte ha dejado ver,<br />
donde la oscuridad se asoma dejando su sombra en silencio.</p>
<p>Al intentar escribir este discurso, no podía dejar de pensar en lo que me llevó hasta aquí, quizás fue ver como mi mama dibujaba, verla esbozar figuras con tanta delicadeza y concentración o la manera en la que mi papa siempre me mostraba su clásico dibujo de condorito que le salía igual que el comic, o tal vez fue la última hoja del cuaderno del colegio. Quizás fue eso lo que me cautivó, la manera en la que el dibujo se desplazaba por mi mano, no tener límites ni nada que demostrar. El momento de crear era ese momento en el que no dudaba, era ese no se de los días .</p>
<p>Al entrar a la universidad, empecé a dudar, me sumergí en cuatro años difíciles, un proceso acontecido, paros, tomas, estallido y pandemia, lo que nos hizo pensar, observar y crecer de otra manera, pausas que además invocaron crisis, pérdidas, angustias, dudas y errores, aprendimos a contemplar, a ver más allá de eso que estaba ante nuestros ojos, fue ver belleza en el error, en el proceso. Fue sumergirnos y navegar en ese mar que no tiene nombre, donde tuvimos que ir más allá del umbral para esbozar respuestas, donde los límites entre la realidad y la fantasía se desvanecían.</p>
<p>Todo eso me preparó ante esa incertidumbre al salir de la carrera, que nadie te la puede explicar, abrimos los ojos a la oscuridad, donde la claridad ya no interesaba, navegamos sin horizonte, sin nada claro. Pero, ¿quién quiere certezas habiendo tantas dudas?.</p>
<p>Ahora hemos tenido que celebrar errores, controlar nuestros propios tiempos tener 2,3 trabajos y llegar a crear, para poder hacer eso que tanto nos gusta, es difícil, pero si pudimos navegar en un mar sin horizontes durante estos años, podemos trazar nuestra propia ruta sin ningún mapa en mano. Cuando decidimos estudiar arte, aceptamos convivir con esa incertidumbre y si bien el arte no cambiará mucho, sí, nos ha consolidado como seres sensibles y críticos ante cualquier tempestad.</p>
<p>Finalmente, me gustaría aprovechar este momento para agradecer a todos esos profesores con los que tuve el agrado de compartir sus clases, especialmente a Claudia Aravena, Mariana Najmanovich, Javier González y Camila Ramírez por el diálogo, por responder mil preguntas, por el apoyo infinito. A mis compañeres que admiro mucho y también agradecer a mis padres y hermanas que sin entender lo que estaba haciendo me acompañaron en este proceso. Muchas gracias.</p>
<p>Finalizo este proceso con más dudas que respuestas, pero también con más sensibilidad que con la que empecé, el crear ha sido reconocerse en el trazo, el entenderse como objeto y sujeto, exigiéndonos una mayor complicidad, comprender que la mirada no es solo ver, sino que entenderse en esa causa y efecto.</p>
<p>Compañeres, buscando la luz se halla la oscuridad, ya no necesitamos la luz para guiarnos, la misma oscuridad nos desplaza con su incertidumbre a las más oscuras certezas, sigan dudando y cultivando esa sensibilidad que les caracteriza.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Discurso docente ceremonia de egreso 2022: Rodrigo Vega.</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/discurso-docente-ceremonia-de-egreso-2022-rodrigo-vega/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2024 19:20:37 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Por razones que están más allá de mi comprensión, he sido elegido para hacer este discurso. No me parece una buena elección.  ¡Me pone muy nervioso hablar en público! A pesar de que el formato discurso no es uno de mis preferidos y, supongo, tampoco es su modo de comunicación favorito. Pero ya que estamos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Por razones que están más allá de mi comprensión, he sido elegido para hacer este discurso. No me parece una buena elección.  ¡Me pone muy nervioso hablar en público! A pesar de que el formato discurso no es uno de mis preferidos y, supongo, tampoco es su modo de comunicación favorito. Pero ya que estamos en ello, intentaré hacerlo lo mejor posible.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para esto, Voy a echar mano a lo que tengo, que es lo que recuerdo de mi propia licenciatura.  En este recuerdo no hay ninguna ceremonia ni nada que se le parezca. La universidad en dónde estudié, no se distingue por ser una madre amorosa, especialmente en esa época.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Claro está, los tiempos que corrían eran distintos a estos que compartimos los que aquí nos encontramos. Distintos, no mejores. Recuerdo el aire denso de miedo.  Creo que lo que tienen en común ambas épocas, Lo que se ha mantenido como una constante desde entonces, es la sensación de amenaza y fragilidad generalizada. Nada nuevo bajo el sol. Me imagino que, en Europa en el siglo XVI, bajo las oleadas de la peste negra, que mató a un porcentaje muy grande de la población, entre ellos a dos de mis artistas favoritos, la percepción de la fragilidad humana debe haber sido bastante similar. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo que no deja de ser sorprendente, es que En esa época y en esta, gentes como ustedes y como nosotros, se embarcan en la más insólita ocupación, la más azarosa de las actividades: estudiar arte para ser artistas. Las razones de porqué sucedió, sucede y sucederá esto, permanecen en el más absoluto misterio, sepultadas bajo un montón de palabras y explicaciones que no dicen nada. Por supuesto: desconozco la respuesta, pero como debo estructurar algo escrito que pase por discurso, me voy a dar la licencia de decirles no lo que sé. Sino lo que creo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Creo que esto de ser artista, es más un efecto de una condición que de una decisión.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Así como un porcentaje minoritario de la población, alrededor del diez por ciento, tengo entendido, es zurda. Una parte de la humanidad, también minoritaria, ocupará buena parte de su vida y sus afanes, en la práctica y la construcción de tan incierta profesión. Eso es lo que creo. No puedo probar nada de esto. Solo puedo decir que me sucedió a mí. Que, además ¡soy zurdo! Les prometo que la sensación de rareza es muy similar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo que sé a ciencia cierta, es que pasar de la condición de estudiante de arte a artista, no es generalmente, muy confortable Lo sabemos casi todos los que pasamos por ahí. Como es necesario, ahora lo sabrán ustedes también. En buena parte, la incomodidad es producto de la naturaleza, incierta por definición, de lo estudiado y que ha de ponerse en operación sin las redes de seguridad que la universidad proporciona. Directamente al principio, indirectamente después. Me permito recordarles que, en verdad, no están partiendo de cero. Tienen cuatro años de ejercicios y trabajos de su autoría. Si miran en ellos atentamente y sin prejuicios, es muy probable que encuentren mucho más de lo que creen. Seguramente su obra ya comenzó. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La otra circunstancia que hace  perceptiblemente incómodo este paso entre dos mundos, es que el segundo de estos, al que se supone que uno llega a ser artista y ganarse la vida haciéndolo, apenas si existe como tal. El “Mercado del arte” en nuestro país, es de una pequeñez, de una ceguera y una fragilidad pavorosa. No les recomiendo poner todas sus esperanzas en él.  Les recomiendo poner todas las esperanzas en ustedes mismos. Lo que quiero decir con esto, es que su aparte de construir su obra, son responsables de hacerla visible. Esta parte del trabajo es con mucho, la más agotadora.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Les aseguro que todo lugar en que puedan mostrar su trabajo es el mejor lugar. No hay lugar insignificante.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Me voy a permitir darles un último consejo: Registren amorosamente su trabajo. Pongan especial cuidado en ello. Es muy importante, pues es la única manera de permanecer en el campo de juego. El olvido en este juego, es el peor de los resultados.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">No tengo mucho mas que decirles, excepto que les deseo el más brillante, coherente y personal ejercicio de su condición de artista.</span></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Repetirse en el tiempo</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/repetirse-en-el-tiempo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2024 19:16:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Ximena Alarcón, 2022. El principio ha dado a luz el final Todo continuará igual Las sonrisas gastadas El interés interesado Las preguntas de piedra en piedra Las gesticulaciones que remedan amor Todo continuará igual. Alejandra Pizarnik &#160; El devenir de la experiencia artística encuentra su germen en un punto que, insoslayablemente, se va reiterando en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Ximena Alarcón, 2022.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">El principio ha dado a luz el final</span></i></p>
<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">Todo continuará igual </span></i></p>
<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">Las sonrisas gastadas</span></i></p>
<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;"> El interés interesado</span></i></p>
<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">Las preguntas de piedra en piedra </span></i></p>
<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">Las gesticulaciones que remedan amor</span></i></p>
<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">Todo continuará igual. </span></i></p>
<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">Alejandra Pizarnik</span></i></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El devenir de la experiencia artística encuentra su germen en un punto que, insoslayablemente, se va reiterando en el tiempo ¿Soy capaz de mirar ese punto? ¿Soy capaz de significar y cambiar ese punto? ¿Soy capaz de cambiar el continuo y producir algo a través de la reiteración? Los diversos trabajos que componen esta memoria son intentos, muchas veces estériles, otras tantas muy fructuosas y significativas, de dar respuesta a una serie de interrogantes y sensaciones que me obligan a producir, producirme y reproducirme, en una cadena que, paradojalmente se abre para volver a cerrarse sobre sí misma.</p>
<p>El punto inicial de la reflexión, y que posteriormente se transformará en línea, en nudo, tiene que ver con la experiencia de la repetición como forma de concebir la creación artística y que, sin embargo, intenta alejarse de la serialización o el arte mecánico, tal y como lo concibe, por ejemplo, Warhol y el arte pop. Desde mi perspectiva, la repetición se vincula a la experiencia del tiempo, en un sentido más o menos fenomenológico, en el cual el sujeto al observarse a sí mismo y de su conciencia de estar en el mundo, comienza a visualizar ciertos aspectos, ciertos actos, ciertas condiciones, que se van replicando y reiterando a lo largo de su existencia, como una especie de mancha que aparece y desaparece con la insistencia propia de lo inevitable ¿Será acaso, entonces, que existen ciertas condiciones que predeterminan la existencia y las posibilidades en relación al quehacer del artista? ¿Será acaso que este estar permanentemente en mí limite y guie constantemente los trazos que reitero como un mantra que, paradojalmente, intentan escapar de la reiteración y de la producción en masa? ¿Será acaso que estos nudos que ato no son más que la misma reiteración de mí misma de la cual intento de alguna manera escapar y significar?</p>
<p>Me observo en el mundo, siento el tedio, siento el sinsentido, creo, busco ritos y rituales que logren darle un significado a la experiencia y que vayan más allá de la rutina, de lo que considero como un hábito, sea este nocivo o no. En lo cotidiano está la clave, en lo cotidiano está el terror. Extraigo desde allí la materialidad que me permita crear, desde los objetos que siempre estuvieron ahí, dada mi condición de sujeto femenino que permanentemente es dirigida y supeditado a un espacio y los subvierto: hilos, telas, agujas, máquinas, cuerpos, dedos, café, vino. Abandonarse, significarse. En la repetición está el orden. En la repetición está el caos. Nuevas interrogantes que dilucidar ¿Es posible encontrar en la reiteración de mi rol como mujer un espacio de subversión que permita significar de una manera distinta ese espacio y liberarlo? ¿Es posible encontrar en la reiteración, rituales que permitan abrir espacios de sentido? ¿Qué sentido?</p>
<p>Domingo, el epítome de lo cotidiano. Una copa, una taza, un círculo, una marca. Insisto en la marca, en su imperfecta perfección y en su compañía. ¿Cuántas marcas he observado en mi vida?<br />
¿Cuántas marcas sobre marcas se han inscrito sobre mí? ¿Será posible que la repetición borre la marca del tiempo y sobrescriba la experiencia? ¿Qué prevalece de esa marca sobre marcas?<br />
¿Podré visualizar nuevamente ese momento en que apareció la huella por primera vez o estaré condenada a ver los vestigios sin encontrar respuesta alguna? Nuevamente vuelvo sobre la marca, nuevamente vuelvo sobre la mancha.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Yo (no) veo</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/yo-no-veo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2024 19:12:42 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[María Concha, 2022 “Lo terrorífico del animal de ojos duros y de mirada seca es que ve todo el tiempo” Jacques Derrida La palabra video se origina del latín y significa “yo veo”; pero en esta video instalación yo(no)veo. Esta obra consta de diversas materializaciones (intencionalmente fallidas) de una imagen que, si bien existe, no [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>María Concha, 2022</b></p>
<p style="text-align: right;"><em>“Lo terrorífico del animal de ojos </em></p>
<p style="text-align: right;"><em>duros y de mirada seca es que ve todo el </em></p>
<p style="text-align: right;"><em>tiempo”</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Jacques Derrida</em></p>
<p>La palabra video se origina del latín y significa “yo veo”; pero en esta video instalación yo(no)veo. Esta obra consta de diversas materializaciones (intencionalmente fallidas) de una imagen que, si bien existe, no puede ser vista.</p>
<p>En la actualidad es demasiado fácil producir, e incluso devenir, imagen. Quizá sea más interesante indagar en su fracaso y lo que esto supone. Para ello se utilizan cinco proyectores, cada uno en una posición distinta, pero todos con la misma imagen (una imagen diseñada para no ser vista: aquella que aparece cuando se prende el proyector, en espera de una “verdadera” imagen).</p>
<p>Dice Douglas Gordon: “No me gusta que la información sea disparada directamente a mis ojos. Siempre preferí la idea de recibirla de una ‘tercera mano’. Tienes el celuloide, la luz que pasa y toca la superficie, y entonces los ojos la reciben. Eso es más suave, incluso si estás viendo imágenes duras con ideas complejas, todo es más suave” (2013). Pero ¿qué pasa cuando esta superficie no concretiza la imagen? ¿Qué sucede cuando la imagen se acerca tanto a su materialidad que termina por anularse?</p>
<p>Este fracaso anunciado puede tener múltiples lecturas, y no es mi deber negar ni una de ellas, pero aquí brindo dos posibilidades: el no-ver como una resistencia a la economía de la atención, y el no-ver como una posibilidad poética para imaginar imágenes.</p>
<p>“Nada es más difícil de hacer que nada”. Así empieza el libro How to Do Nothing de Jane Odell. En un mundo capitalista en donde la apropiación y la producción son las bases, hacer nada es difícil. Negarse a que nuestra atención sea utilizada —abusada— sin siquiera percatarnos de ello es complicado. Es una decisión y es una decisión incómoda, dice Jane. Esta artista que trabaja con la tecnología a pesar de su resistencia a ella; dice: “Mi único interés real en la tecnología es cómo esta puede darnos un mayor acceso a la realidad física”. ¿Su actividad favorita? La observación de aves: “Ver pájaros es lo contrario a buscar algo en internet. No puedes buscar aves. Lo único que puedes hacer es guardar silencio y esperar hasta escuchas algo. ¡Y qué maravilla!”.</p>
<p>Ya no vemos pájaros, pues hemos perdido las ventanas, diría Remedios Zafra. Sustituimos las ventanas físicas por ventanas virtuales repletas de imágenes que aniquilan el espacio vacío que necesitamos para tomar conciencia; para sentir y para pensar. ¿Cómo abrir los ojos?, se pregunta Harun Farocki. Quizá cerrarlos sea una solución. No en un sentido de resignación, como quien camina cabizbajx o voltea hacia otra parte. Sino todo lo contrario: una forma de resistencia y de valoración de nuestra mirada. “Perdimos de vista la regulación de la máquina de visión más cercana, más nuestra: el ojo”, pero al recuperarla podremos imaginar imágenes: “De forma que al obturar la mirada logremos convertir un paisaje recargado, que ya hace tiempo dejamos de ver, en un paisaje de sonidos, sensaciones y palabras. [&#8230;] que nos permita descubrir la oportunidad para la creatividad e imaginación de la gestión propia y compartida con otrxs, para el posicionamiento que no siempre está de moda, para la lentitud que desacelera el presente, que le devuelve su distancia crítica y su posibilidad imaginativa y de sueño (abrir y cerrar los párpados)”.</p>
<p>Termino: “Leer imágenes es codificar sus ideas en palabras; leer un texto es decodificar sus ideas en imágenes” (Verónica Gerber). Y, ¿si no hay imágenes qué codificamos/decodificamos? Mi apuesta es que la imagen siempre está ahí, y esa la crea cada quien. Me la juego por destruir la imagen para construir otras: imágenes invisibles, imágenes imaginadas, imágenes incómodas, imágenes cantadas como los pájaros que aún no vemos.</p>
<p>Referencias</p>
<p>Farocki, H. (2015). Desconfiar de las imágenes. Caja Negra Editora: Argentina. Gerber, V. (2018). Las palabras y las imágenes. Minerva Editorial: México.<br />
Derrida, J. (1997). Cómo no hablar y otros textos. Obtenido de https://redaprenderycambiar.com.ar/derrida/textos/universidad.htm<br />
Odell, J. (2019). How to Do Nothing: Resisting the Attention Economy. Penguin Random House: Estados Unidos.<br />
Zafra, R. (2010). Un cuarto propio conectado: (Ciber)espacio y (auto)gestión del yo. Fórcola Ediciones: España. Fragmento del capítulo Elogio del párpado o ventanas para el tiempo en el cuarto propio conectado, obtenido de https://www.remedioszafra.net/elogio_parpado.pdf</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sin título</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/sin-titulo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2024 19:10:39 +0000</pubDate>
				<guid isPermaLink="false">https://nucleodigitalarte.udp.cl/?post_type=texto_x_texto&#038;p=3589</guid>

					<description><![CDATA[Bárbara Wilson, 2022 ABSTRACT En nuestra contemporaneidad tenemos una dicotomía de ver, pero finalmente no interpretar el mensaje de lo que está ante nosotros, ya que estamos bajo una estructura de poder y violencia que se caracteriza por la instrumentalización de esta última, sin ser conscientes de su peso en nosotros. El ejemplo que podemos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Bárbara Wilson, 2022</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">ABSTRACT</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En nuestra contemporaneidad tenemos una dicotomía de ver, pero finalmente no interpretar el mensaje de lo que está ante nosotros, ya que estamos bajo una estructura de poder y violencia que se caracteriza por la instrumentalización de esta última, sin ser conscientes de su peso en nosotros. El ejemplo que podemos exponer de la subordinación es la instrumentalización por medio del contenido de las imágenes y cómo estas generan un discurso en términos de formación de constructos sociales normativos que se introduce en nosotros de manera involuntaria y provoca una disyuntiva en los campos del conocimiento humano y los límites de este. Entender que nuestros avances nos han traído novedades y soluciones a nuestro cotidiano, pero a su vez, estos nuevos medios tecnológicos funcionan de manera más efectiva por la ausencia de límites en los espacios de la tecnología. El problema no son nuestros avances tecnológicos con sus riesgos tales como la privación de libertades hacia los humanos, más bien, es la confirmación de la historicidad de la violencia instrumental, por lo tanto, ¿realmente el desconocimiento es decisión del individuo o hay un instrumento que limita los campos de conocimiento de los seres humanos? y a su vez, por esta constante exposición inconsciente de violencia, ¿Los seres humanos estamos listos para el concepto verdad?</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Palabras claves: violencia instrumental, conocimiento, riesgos , seres humanos, verdad</span></i><i></i></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">El fuego inextinguible </span></i><span style="font-weight: 400;">del cineasta Harun Farocki muestra la problemática propuesta por el mismo artista, de cómo es posible mostrar los efectos del napalm, químico utilizado en el contexto imperialista de la Guerra de Vietnam, sin mostrar explícitamente los efectos del químico al espectador. En el video experimental, sólo podemos vislumbrar un atisbo a la experiencia, donde Farocki toma un cigarro y se quema a sí mismo para poder generar una relación a escala de las atrocidades producidas por el napalm, y en esta demostración, el filósofo francés George Didi- Huberman plantea la responsabilidad del espectador ante el contenido de Farocki, y su conclusión es que el público no quiere tener un vínculo de responsabilidad en relación al uso del combustible gelatinoso, pero a su vez, muestra las relaciones ante esta irresponsabilidad que puede ser explicada por la problematización entre dicotomías del saber y el conocimiento, ignorancia y desconocimiento, y finalmente el acuse de recibo y reconocimiento (Didi- Huberman, 2013) Pero ¿realmente la irresponsabilidad proviene de nosotros? ¿El desconocimiento es producido por la negación propia del saber o existe intervención de un mecanismo que nos deje en esas condiciones de desconocimiento?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Inicialmente tenemos que entender la relación omnipresente que nos han introducido sin previo aviso en nuestra forma de consumir conocimiento, información e imágenes, la cual se refiere a la dialéctica de la ilustración, que en nuestra actualidad se extiende con la intervención de sistemas de tecnologías de nivel de sofisticación (Didi- Huberman, 2013) en la cual podemos denunciar por medio de su masificación global, la infiltración constante en nuestro cotidiano por sus avances en el área, y cómo estos nuevos métodos de control son introducidos como avances tecnológicos y no explícitamente como organismos de vigilancia. Esto nos parece innovador y dentro de las casillas de los avances humanos, pero preocupante dentro de los territorios humanitarios. No obstante, esto es bastante antiguo y uno que puede explicitar de mejor manera estos organismos es el filósofo francés Michel Foucault, porque en base a estos mecanismos, Foucault determina que generan un tipo de coerción omnipresente “no encadena las fuerzas para reducirlas; lo hace de manera que a la vez pueda multiplicarlas y usarlas” (Foucault, 2002, p. 157), con esto podemos </span><span style="font-weight: 400;">decir que “la modernidad inaugura un territorio de nuevas libertades, pero al mismo tiempo de nuevos peligros” (Zizek, 2005, p. 190) ¿A qué peligros estamos expuestos?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los riesgos de esto, es convertirnos en la teoría del filósofo Giorgio Agamben del </span><i><span style="font-weight: 400;">homo sacer </span></i><span style="font-weight: 400;">sin ser conscientes de esto, en donde “un ser humano es privado de su particular identidad sociopolítica [&#8230;], ya no es reconocido y/o tratado como humano” (Zizek, 2005, p. 195), pero ¿cómo podemos respaldar esta condición en la cual se presentan los seres humanos? Con la forma de cómo consumimos e interpretamos las imágenes.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La imagen tiene una función fundamental dentro del conocimiento humano ya que “se cree, se aprende, se informa, se transmite a través de la imagen” (Mondzain, 2016, p. 10) por lo tanto es un mecanismo que puede explicar el contexto del individuo y, por ende, involucra herramientas propias del humano para continuar un relato que contribuye a un colectivo para generar esa noción de existencia y a su propia identidad, ya que el cuerpo induce a</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">una noción, que desarrolla el antropólogo Marc Augé, de que las “ideas dualistas que concibe el cuerpo como lugar o escenario para las imágenes de procedencia indeterminada [&#8230;] como yo o como espíritu” (Belting, 2007, p. 76) nos construye conocimiento de forma macro y micro condicionado a la visión del colectivo del cual es la procedencia el individuo, y esa situación condicionada está basada también en las estructuras de poder y por lo tanto, aquella estructura puede modificar o más bien, manipular la forma en que interpretamos el contenido visual, como lo hace el cine, donde “la sofisticación de las imágenes subvierte ante nuestros ojos la endeble pseudointelectualidad de la historia y de una parte del diálogo” (Sontag, 1984, p. 24).</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ante esta condición, debemos comprender que, para lograr entender una interpretación, tenemos que instaurarnos bajo una concepción histórica que pertenece a la conciencia del ser humano y que esta no contiene un valor absoluto (Sontag, 1984) porque desde ahí</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">podemos inferir y torcer la mano a la condicionalidad de la dialéctica de la ilustración para identificar, por ejemplo, la existencia de imágenes operativas las cuales no poseen ninguna finalidad de aprendizaje ni de entretenimiento (Didi-Huberman, 2013), más bien, es una manipulación, modos de vigilancia y hasta instrumentos de destrucción para los seres humanos. Ciencias como la antropología, la sociología, la filosofía, etc., pueden entregarnos herramientas para entender la dicotomía de nuestra perspectiva como lugares de imágenes y cómo estos dispositivos involucran una coerción programada en nuestro conocimiento, pero ¿cómo funciona el arte ante estas problemáticas? ¿Cómo va a operar?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La forma en que puede operar el arte, es responder a las problemáticas dónde líneas como la estética, política y la interrupción de la imagen (Didi- Huberman, 2013) en las cuales pueden generar conceptos de responsabilidad al espectador, tal como lo hizo Farocki, donde no muestra ningún contenido explícito de violencia, pero este exhibe cómo se realiza esta violencia instrumental, explicando cómo motivos políticos justifican la utilización de un arma química para que seres humanos atenten contra otros seres humanos, lo que activa la concepción de imperativo categórico kantiano, la cual se refiere a “una fuerza interior imperiosa, eternamente inherente a la naturaleza humana, determina la conducta de los hombres y le imprime un carácter moral. Esta doctrina niega que las normas morales tengan un carácter histórico” (Filosofia.org, s.f, ¶ 10). Esto puede inducir herramientas de cuestionamiento por parte del receptor, y a su vez, ofensas a sus sentimientos, hasta puede involucrar sentimientos de culpa o remordimientos porque estuvo expuesto a la verdad, y una verdad que no queríamos experimentar, ver o considerar real, porque nuestro concepto de interpretación dentro de parámetros culturales en base a la tecnología, avistamos nuestra hipertrofia en nuestro intelecto, tomar las riendas del intelecto en los campos del arte es un camino de venganza ante el mundo (Sontag, 1984), este mundo profanado con contradicciones, como cuestionarnos la obra </span><i><span style="font-weight: 400;">Shoot </span></i><span style="font-weight: 400;">de Chris Burden, donde se considera este acto como una performance dentro de los campos de arte, pero ¿realmente solo se</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">encasilla en esa área? Burden, expresa la dicotomía de la perspectiva de los seres humanos, en el contexto de una performance nos parece insólito que un hombre voluntariamente quiera recibir un disparo, pero voluntariamente el espectador va al cine y ve el contenido cinematográfico invadido por la banalización de la violencia en categorías de heroísmo a potencias imperialistas como Estados Unidos y la figuración de enemigo a todos los países que fueron víctimas de estas guerras, y solo por fines de entretención; La artista Deborah de Robertis provocó desapruebo, molestia, etc., con su performance </span><i><span style="font-weight: 400;">Espejo del origen </span></i><span style="font-weight: 400;">del año 2014, mostrando sus genitales por delante del cuadro de Courbet </span><i><span style="font-weight: 400;">El origen del mundo</span></i><span style="font-weight: 400;">, acto que puede ser considerado socialmente amoral y un atentado a las buenas costumbre debido al contexto, pero ¿por qué considerar aquella performance inadecuada relacionada al contexto y su contenido, si los seres humanos consumimos contenido pornográfico fuera de todo contexto?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Robertis declaró &#8220;Mi obra -bautizada Espejo del origen- no refleja el sexo, sino el ojo del sexo, el agujero negro. Mantuve mi sexo abierto con las dos manos para revelarlo, para mostrar lo que no se ve en el cuadro original&#8221; (El origen del mundo’ en carne y hueso, 2014) Por lo tanto, la artista revela aquella contradicción humana, en contextos en los cuales somos conscientes del acto aparece la verdad, esa verdad nos incomoda, esa verdad de que ver esta performance nos genera repudio y en el interior de nuestro ser nos genera euforia que socialmente no es aceptada, pero si es de alguna manera implícita el placer del contenido de imágenes del área de la pornografía porque no conocemos la capa trasera ante nuestro placer, que puede ser abuso, humillación, maltrato a las actrices y/o actores de aquellos filmes de la industria del porno. Aquí está la dicotomía del conocimiento, en donde Guy Debord (1967) declara:</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">[…]El hombre separado de su producto, cada vez con mayor potencia produce él mismo todos los detalles de su mundo y se encuentra, así, cada vez más separado de su mundo. Tanto más su vida es ahora su producto, tanto más se encuentra separado de su vida (p. 18)</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nos volvimos un producto, contenidos por la normalización de la violencia en nuestros contextos cotidianos, la instrumentalización de la violencia es más letal que cualquier otra arma, porque ante las vendas de la modernización, no podemos ser conscientes de algo que está antes nuestros ojos porque esas imágenes operativas funcionan como un vidrio empañado, vemos, pero no vemos con claridad y naturalidad. Por lo tanto, ciencias como la sociología y la antropología pueden exponer las problemáticas en las cuales el hombre está inmerso, pero el arte es un campo de denuncia, un campo que no tiene ningún interés sobre cuidar la sensibilidad del receptor o lo que piensa aquel que ve el contenido del arte, más bien, el arte nos hace ver lo que no queremos y eso, irónicamente nos encanta porque al fin y al cabo, “el espectáculo no es conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes” (Debord, 1967, p. 9); por lo tanto, el arte toma lo dicho por Debord y combate nuestra hipertrofia de nuestro intelecto, transgredido por el poder, la violencia y la ceguera de nuestra contemporane</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span></p>
<p><b>Referencias bibliográficas:</b></p>
<ul>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Belting, H. (2007). </span><i><span style="font-weight: 400;">Antropología de la imagen. </span></i><span style="font-weight: 400;">Katz Editores</span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Farocki, H. (con Didi-Huberman, G). (2013). </span><i><span style="font-weight: 400;">Desconfiar de las imágenes. </span></i><span style="font-weight: 400;">Caja Negra.</span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Debord, G. (1967). </span><i><span style="font-weight: 400;">La sociedad del espectáculo</span></i><span style="font-weight: 400;">. Ediciones Naufragio</span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">El origen del mundo’ en carne y hueso. (2014, junio 13) Recuperado de</span> <a href="https://elpais.com/cultura/2014/06/05/actualidad/1401973378_731553.html"><span style="font-weight: 400;">https://elpais.com/cultura/2014/06/05/actualidad/1401973378_731553.html</span></a></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Imperativo</span> <span style="font-weight: 400;">categórico</span> <span style="font-weight: 400;">(s.f)</span> <span style="font-weight: 400;">[Diccionario]</span> <span style="font-weight: 400;">Filosofia.org.</span> <span style="font-weight: 400;">Recuperado</span> <span style="font-weight: 400;">de</span> <a href="https://www.filosofia.org/enc/ros/impc.htm"><span style="font-weight: 400;">https://www.filosofia.org/enc/ros/impc.htm</span> </a><span style="font-weight: 400;">[13 de diciembre del 2021]</span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Foucault, M. (2002). </span><i><span style="font-weight: 400;">Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. </span></i><span style="font-weight: 400;">Siglo XXI.</span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Monzain, M. (2016). </span><i><span style="font-weight: 400;">¿Pueden matar las imágenes? El imperio de lo visible y la educación de la mirada después del 11-S.  </span></i><span style="font-weight: 400;">Capital Intelectual.</span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Sontag, S. (1984). </span><i><span style="font-weight: 400;">Contra la interpretación</span></i><span style="font-weight: 400;">. Seix Barral</span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-weight: 400;">Zizek, S. (2005). </span><i><span style="font-weight: 400;">La suspensión política de la ética</span></i><span style="font-weight: 400;">. Fondo de cultura económico.</span></li>
</ul>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carácter 2024: ¿Qué hace un artista?</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/caracter-2024-que-hace-un-artista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2024 19:04:18 +0000</pubDate>
				<guid isPermaLink="false">https://nucleodigitalarte.udp.cl/?post_type=texto_x_texto&#038;p=3586</guid>

					<description><![CDATA[Alejandra Villasmil Cuando reflexionamos sobre cómo se llega a ser artista, nos adentramos en un territorio de incertidumbre y relatividad. ¿Es durante la infancia, cuando se coleccionan dibujos o se comparten con familiares, lo que podríamos llamar un artista innato? ¿O es después de una formación académica? ¿Mantiene un artista su autenticidad si elige otro [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Alejandra Villasmil</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando reflexionamos sobre cómo se llega a ser artista, nos adentramos en un territorio de incertidumbre y relatividad. ¿Es durante la infancia, cuando se coleccionan dibujos o se comparten con familiares, lo que podríamos llamar un artista innato? ¿O es después de una formación académica? ¿Mantiene un artista su autenticidad si elige otro camino después de obtener su título? ¿Persistirá, contra todo pronóstico, ese tal artista que todos llevamos dentro?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Estas interrogantes, esquivas e incompletas en sus respuestas, se vuelven escurridizas al considerar la naturaleza subjetiva del arte y lo que implica ser artista en la actualidad. Las exigencias de la formación académica y los desafíos del ecosistema artístico complejizan aún más cualquier definición. ¿Lo que caracteriza al artista es un mercado que adquiere sus obras o el número de exposiciones que logra tras salir de la universidad? ¿La opción de crear obras y no exhibirlas, se considera también hacer arte y ser artista?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Me hice estas preguntas mientras recorría CARÁCTER, la exposición del examen de grado de los 32 egresados de la Escuela de Arte UDP, quienes probablemente hayan reflexionado sobre estas mismas inquietudes. La labor a la que me dedico implica observar el desarrollo de artistas inmersos en las complejidades de la escena regional, por lo que no me son ajenas las condiciones de precariedad y otras frustraciones que suelen enfrentar, sobre todo al comienzo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En un complicado contexto para hacer arte, los artistas pueden sentirse obligados a abandonar por la falta de apoyo, o llegar a traicionarse a sí mismos al ver cómo sus convicciones se desmoronan en la búsqueda de reconocimiento y éxito, influenciados por las tendencias del momento de los circuitos artísticos internacionales.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Me preocupa el futuro de estos graduados, pero no desde una perspectiva condescendiente. Me inquieta porque hay aquí abundante talento y desconocemos cómo podrá absorberlo nuestro sistema de arte local, por lo general limitado de recursos. Lo que me reconforta en medio de estas reflexiones es ver un «arte universitario» que aún no se enfoca en obtener validación externa, sino que responde a las pulsiones más genuinas y descontaminadas del pensamiento y la creación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con plena conciencia de la dificultad que conlleva ser artista y siendo testigo de lo que algunos podrían considerar un fracaso artístico, a pesar de las buenas intenciones y la voluntad propia, me sorprendió ver en Carácter obras cuyas ideas y resolución material podrían destacar en cualquier espacio expositivo fuera de la universidad, aun siendo leídas desde la justa dimensión de proyecto de graduación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Estos trabajos, que han sido meticulosamente guiados y evaluados por profesores, se exponen en los mismos talleres de la Escuela para ser sometidos al escrutinio público. Es en esta exposición inaugural donde el estudiante podría experimentar, tal vez por primera vez, la sensación de ser reconocido como artista.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La presentación de las obras en su entorno nativo, el ámbito universitario, no le resta a Carácter ese toque ‘místico’ propio de una exposición extracurricular. El recorrido, además, es lo suficientemente placentero y ágil como para perderse un par de horas. La disposición espacial, si bien no ha sido pensada como un ejercicio curatorial en estricto rigor, refleja ciertas correlaciones por temáticas o medios artísticos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las obras de Carácter se conectan no solo porque la cohorte converge en la experiencia de crear en un mismo lugar, bajo una misma línea de enseñanza, o en un contexto social relativamente similar, sino sobre todo por compartir muchas de las subjetividades propias de una misma generación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si clasificáramos a estos artistas en círculos de intereses, sobresale de manera significativa el resurgimiento de la pintura. O, más precisamente, el compromiso con la pintura por parte de esta generación de la UDP, porque la pintura nunca ha desaparecido ni ha muerto, como tiende a sentenciar cierto tipo de crítica ante el impacto de las tecnologías en las artes visuales.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Este énfasis en la pintura es particularmente notable al revisar las ediciones de Carácter desde 2013, donde solía predominar la investigación material, a menudo orientada hacia una fascinación por la forma. Con riesgo a equivocarme, diría además que lo pictórico renació en Carácter durante la pandemia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Como decía, la Escuela de Arte UDP se distinguió a lo largo de la última década por su enfoque escultórico, un sello distintivo sin duda cautivador. Sin embargo, me complace ver este año un mayor énfasis en la pintura, la artesanía, la manualidad y, sí, una apreciable dosis de tosquedad y desenfado. Más allá de mis preferencias personales, interpreto esta orientación como un gesto reactivo a los tiempos que vivimos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es plausible pensar que entre los artistas y creadores en general, en disciplinas como diseño y arquitectura, se ha despertado una sensibilidad hacia las tecnologías análogas y primitivas, aquellas vinculadas a los orígenes, en contraposición a la abrumadora digitalización contemporánea. ¿Estamos presenciando un retorno a las raíces de las técnicas artísticas tradicionales, a la pintura ‘con pintura y pincel’, a la escultura modelada a mano, al dibujo por el dibujo mismo, a la tijera y el papel, al yeso y a la porcelana fría, al soporte pictórico encontrado, a la animación con figuritas de plastilina?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De los pocos videos que integran la muestra -no hay, extrañamente, nada de fotografía- uno de ellos es precisamente una animación stop motion: Alada Nostalgia, de Tamara Méndez Jiménez. El corto se vale de una trama aparentemente sencilla, en la que un hombre tiene un ave como mascota y se obsesiona con convertirse en pájaro, para indagar en aspectos fundamentales de la condición humana, como la búsqueda de una conexión íntima con otras formas de vida y la compleja relación entre el deseo de libertad y el deseo de dominación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En la producción destaca la decisión consciente de exhibir el proceso, mostrando en cámara las manos de la creadora articulando la figurita humana. Si esta elección es por limitaciones de tiempo, recursos o habilidades para lograr una ejecución más ‘limpia’, es lo de menos. Ya sea intencional o accidental, este pequeño pero significativo detalle nos arranca una sonrisa con su espontaneidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El visionado de este corto en el auditorio del subsuelo se intercala con Ángel, de Gema Carreño Chávez, una animación digital pero radicalmente artesanal que combina técnicas como el pixel-art y el alto contraste. Estos recursos visuales contribuyen a crear una atmósfera de extrañeza a tono con la naturaleza críptica de la narrativa, la cual deja entrever un misterioso asunto de abuso de poder en un entorno familiar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ángel adopta la forma de un falso videojuego que involucra al espectador como un potencial jugador encargado de tomar decisiones para guiar hacia la autodeterminación a nuestro amigo encarcelado por su malvada madre.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el mismo subsuelo, se encuentra una íntima instalación creada con papel, tinta y libros usados por Valentina Jaque Gacitúa. Titulada El monstruo tras la hoja, se podría decir que hay una bestia maquinando el destino de los humanos y animales que la artista dibuja y pinta sobre papel recortado. En este paisaje grotesco, abundan detalles: personajes que emergen desde las profundidades de libros calados, ojos saltones que se multiplican en cada rincón.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En esta atmósfera delirante y visceral, reminiscente de las pinturas negras de Goya, los cíclopes de Odilon Redon y las escenas de El Bosco, los personajes se entregan al acto de comer hasta el vómito y el excremento. Como si se tratara de un purgatorio, El monstruo tras la hoja remite a los aspectos perturbadores de la existencia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En cuanto a las temáticas que atraviesan las obras en Carácter, es evidente que sus jóvenes creadores toman la realidad personal como punto de partida para abordar asuntos universales, tales como la discriminación por clase y género, ocios y vicios, la institucionalidad, el abuso de poderes, las relaciones interespecíficas y la crisis medioambiental, los espacios que habitamos, las pulsiones eróticas y el deseo sexual, y los cruces entre estas y otras zonas liminales.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si bien en la muestra prevalece la noción ampliada de reconexión con los orígenes, varias obras están construidas utilizando materiales industriales, algunas en combinación con elementos del mundo natural. La conjunción de lo orgánico y lo artificial, una dinámica presente en las prácticas artísticas desde la modernidad se manifiesta particularmente en las esculturas que Daniela Acosta Barahona instala en los suelos y las paredes de toda una sala expositiva.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hechas con restos de madera, hojas secas, huesos y porcelana fría, sus Imágenes insólitas evocan la presencia de seres híbridos, entre fósiles con órganos y animales que parasitan cuerpos humanos. Iluminadas tenuemente con focos direccionales para crear una atmósfera enigmática al estilo de los museos de ciencias naturales, estas piezas parecen inspirarse en la veneración pagana de las fuerzas y ciclos naturales. El contraste entre la vitalidad aparente y la sensación de amenaza o cataclismo confiere a estas obras un aspecto intrigante.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La noción de coexistencia también está presente en la instalación viva de Bárbara Wilson Arias, Simbiosis: de materia a materia, concebida a partir de la experimentación con desechos, desde materia orgánica vegetal hasta SCOBY, un biofilm compuesto por bacterias y levaduras, cuyo distintivo olor impregna todo el ambiente.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta masa gelatinosa se forma durante la fermentación de té endulzado con la colaboración de bacterias y levaduras. El té fermentado resultante, conocido como kombucha, es una bebida con probióticos cada vez más consumida debido a sus propiedades beneficiosas para el aparato digestivo y como una alternativa saludable al consumo de bebidas gaseosas. Vertida en una tina, la kombucha se instala frente a cartones y cáscaras de huevos, y un ensamble con paltos, el «oro verde» que seca la zona central de Chile.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La instalación de Bárbara explora los procesos simbióticos en nuestra sociedad industrializada, donde afortunadamente crece la preocupación por la sostenibilidad y la reutilización de recursos. Su reflexión sobre los hábitos de consumo y la relación cada vez más consciente con la alimentación y la salud considera la simbiosis no solo a nivel biológico, sino también a nivel social y ambiental.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Dentro del amplio repertorio de pintura de la exposición, encontramos a Rafaella Lombardi con una suerte de alucinación pictórica que, a primera vista, podría interpretarse como la representación de mutaciones genéticas o adaptaciones humanas a nuestro entorno industrializado. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Titulada El delirio de la carne, esta serie de 12 pinturas en un mismo formato amplifica el efecto de extrañeza presente en obras anteriormente comentadas al abordar la carnación, la carnalidad y la plasticidad del cuerpo desde la perspectiva del erotismo. Lo corpóreo y lo fantástico, la imaginación y la experiencia física en los ámbitos de la sexualidad y la virtualidad convergen en estas formas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Jyn France también se aventura en el ámbito de lo erótico, pero con un enfoque lúdico que evoca la popnografía presente en la famosa serie Frozen Sex de Marta Minujín, donde la artista argentina encuadra en primer plano partes íntimas masculinas, dotándolas de un carácter exhibicionista.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las «radiografías» sexuales de Jyn France están trazadas con hilo sobre superficies plásticas transparentes que cuelgan del techo, generando un travieso juego de apariciones a través de las vidrieras al estilo De Wallen. Estas revoltosas viñetas, que France denomina «dibujos textiles», constituyen un abordaje directo y poco convencional del tema de la sexualidad en el arte chileno joven [Como excepción a la regla, mencionaría las Serigrafías Pelúas de la artista Isidora Bravo, también egresada de esta misma Escuela].</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otra obra con trasfondo sexual es la instalación de Fernanda Molina, que consta de cincuenta fustas suspendidas desde el techo. Cada fusta tiene sujeta una boleta con el nombre de la yegua, la combinación numérica del orden de llegada y el monto apostado. De manera juguetona, provocadora y a la vez perturbadora, la obra nos pasea por nombres de yeguas como Exquisita, Nasty y Buenas Piernas, términos que suelen tener connotaciones sexuales cuando son utilizados por hombres para referirse a las mujeres.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Fustazo se presenta posiblemente como la única pieza de corte feminista en la exposición, al abordar la opresión de la mujer no solo en términos sexuales, sino también dentro del contexto más amplio de la sociedad patriarcal. Además, la presencia de la fusta podría sugerir, como lectura paralela, prácticas sexuales de subyugación, donde la fantasía tiene como límite el consentimiento mutuo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Aunque Molina no proporciona muchas más pistas sobre sus intenciones en su declaración artística, da la impresión de que esta obra cuestiona la objetualización del sujeto político femenino y los desequilibrios de poder en las relaciones yegua/jinete, hombre/mujer y otras diversidades de género y especie.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con un enfoque diferente, Daniela Garrido, una mujer trans, trata el tema de los desequilibrios de poder y la representación de género a través de su serie de pinturas de gran formato titulada La Trans/ferencia del color. Inspirada en el movimiento modernista estadounidense Hard Edge, caracterizado por formas geométricas y colores planos con bordes definidos, sus composiciones sugieren siluetas femeninas vinculadas al Drag y a la moda.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Garrido dice utilizar una paleta de tonos pasteles con la intención de construir un ambiente libre de violencia para la comunidad trans marginada y desafiar la imagen negativa asociada con esta identidad de género, aunque este objetivo no se manifiesta explícitamente en sus obras.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En una línea temática afín, la instalación Piel expandida de Vicente Miranda emplea el textil como un material simbólico para expresar la identidad queer. Confeccionada a partir de prendas recicladas y cosidas entre sí, se presenta como una suerte de carpa colgante que ocupa toda la sala con una solución de montaje audaz y efectiva.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La obra se construye a partir de varias ‘entidades textiles’, definidas como «cuerpos» por Miranda. Conforman un refugio a la vez que una piel expandida, representando la fluidez y diversidad de lo queer. Los visitantes pueden rodear la obra, ingresar a sus cúpulas o explorar los agujeros que ofrecen vistas desde el interior. Aunque estática y con intenciones radicalmente distintas, su configuración presenta similitudes con la escultura viva Divisor (1968) de Lygia Pape.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Estos últimos trabajos evidencian la libertad que hoy encuentran los jóvenes para explorar temas que por siglos han sido considerados tabú, contribuyendo así al cambio cultural mediante el cuestionamiento de percepciones tradicionales sobre la diversidad y la igualdad en el ámbito de la sexualidad. Esta apertura puede atribuirse a factores como la representación en los medios, el acceso online a la información, cambios en la educación sexual, el respaldo social, la promoción de derechos LGBTQ+ y la consiguiente legalización del matrimonio igualitario en diversos países.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El trabajo que más me cautivó en mi recorrido por Carácter es el de Camila Barrera. Hay un arrojo y una visceralidad distintivas en esta propuesta que merece la pena apoyar más allá de este cierre académico. Consiste en un trío de videos en dispositivos separados, pero unidos por una visualidad abyecta basada en performances ejecutadas por ella misma.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sobre una placa de horno cubierta con una costra residual, Barrera proyecta un video donde amasa pan. Impulsada por la experimentación con la materialidad, manipula el material doméstico orgánico hasta lograr una masa amorfa y extraña.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La sensación que despiertan sus acciones evoca en mí las transgresoras performances de los años 70 de Paul McCarthy, en las que el artista estadounidense ingería y expulsaba una repulsiva mezcla de alimentos, como salchichas, carne molida, kétchup, sirope de chocolate, mostaza y mayonesa para atacar el consumismo desmedido. Aunque Barrera parece compartir ciertos elementos performáticos, como la manipulación de sustancias orgánicas, los propósitos de su obra parecen dirigirse hacia aspectos más subjetivos y emocionales.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Gato por liebre es un conjunto de soportes hechos con materiales bastardos, como yeso y cemento, sobre los que el artista representa en bajorrelieve diversos recovecos de poblaciones de Santiago, como si fueran vistos a través de las pantallas de dispositivos móviles. Posteriormente, el artista utiliza aerosol de colores plata, dorado y cobre para simular un acabado de metales preciosos, creando tensiones entre la manufactura artesanal, lo mundano de la representación y la aparente suntuosidad de la terminación. El título de la obra, Gato por liebre, alude a este engaño perceptual.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pasa, Tiempo de Claudia Paine Antileo destaca en Carácter como el único ejercicio conceptual y de crítica institucional. La obra surge a partir de la reflexión de la artista al llegar al final de su carrera, a modo de cuestionamiento sobre la utilidad de las artes visuales y en medio de la angustia inherente a la transición a una etapa vital de mayor responsabilidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El conjunto de trabajos de Paine emula ejercicios de manualidades de la educación básica chilena, con el objetivo de cuestionar el significado de los emblemas de la identidad nacional la misma institución secundaria. La forma en que los programas educativos están enfrentando nuestra transformada percepción de los emblemas nacionales, especialmente a raíz del estallido social, es una interrogante importante que aquí parece plantearse.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Claudia aborda incluso el asunto de la deuda que ha adquirido con la universidad donde se formó como artista. Esto lo resuelve en las piezas de los elementos identitarios, elaborados con bolitas de papel seda. Junto a cada uno, coloca la boleta correspondiente a los costos totales de su formación como artista y de las obras que crea, destacando así la abismal disparidad económica entre ambas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Durante mi visita, la artista compartió conmigo sus impresiones sobre la futilidad del hacer constante y sin pausa, del tedio que esto conlleva y de la presión que experimenta como estudiante de último año, para cerrar con una duda existencial: “¿para qué hago lo qué hago?”</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La pregunta de Claudia me remite a mi inquietud inicial: ¿Qué define a un artista como tal? Y, ¿cuál es el futuro de las nuevas generaciones de artistas recién graduados en Chile hoy?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Carácter ofrece una visión fresca y auténtica que desafía las expectativas vinculadas con lo que comúnmente etiquetamos como «arte universitario». Aunque no las haya nombrado todas, estas propuestas -que toman direcciones creativas fascinantes y complejas- encierran las múltiples posibilidades de lo que implica ser un artista hoy y, al mismo tiempo, abren una ventana por la que soplan vientos renovados, más esperanzadores.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">CARÁCTER 2024</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Escuela de Arte UDP, Av. República 180, Santiago Centro</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Del 10 al 24 de enero de 2024 | 10.00 a 18.00 hrs</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Coordinación y Diseño Exposición: Bernardita Croxatto</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Registro Fotográfico: Marcelo Cruzat</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Diseño Gráfico: Valentina Pizarro</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Egresadxs:</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tomás Arredondo, Tania Avendaño, Tamara Méndez Jiménez, Sebastián Salazar Contreras, Ricardo Sotomayor Leiva, Rafaella Lombardi, Gema Carreño Chávez, Felipe Soriano Salinas, Daniela Fernández, Jyn France, Valentina Jaque Gacitúa, Daniela Catalina Acosta Barahona, Constanza Richter Mejías, Claudia Francisca Paine Antileo, Camila Barrera Muñoz, Berenice Canales, Antonia R. Aspee, Ignacio Álvarez Miranda, Vicente Miranda, Valeria O´Shee Labarca, Valentina Constanza Cuevas Pineda, Michelle Hostolaza Martínez, Javiera Salinas Piña, Fernanda Paz Molina Aravena, Giselle Dintrans E., Danyeli Celis Rosales, Daniela Garrido, Alex Nieva, Karuk Gerónimo Fundora Pizarro, Bárbara Wilson Arias, Constanza Rivera Flores, Priscila Betsabe Faúndez Díaz.</span></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carácter 2023: ¿Cómo mirar el horizonte?</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/caracter-2023-como-mirar-el-horizonte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2024 19:02:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Jocelyne Contreras Las distintas relaciones que enlaza navegar y explorar los cuerpos, y el conocimiento que generan, parece ser una de las constantes de la producción artística contemporánea. Hablo aquí de un conocimiento que surge de una aproximación entre las prácticas, los pensamientos y los sentires; de un tipo de conocimiento en el que la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Jocelyne Contreras</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las distintas relaciones que enlaza navegar y explorar los cuerpos, y el conocimiento que generan, parece ser una de las constantes de la producción artística contemporánea. Hablo aquí de un conocimiento que surge de una aproximación entre las prácticas, los pensamientos y los sentires; de un tipo de conocimiento en el que la distancia se desvanece, con mayor o menor fuerza, creando puntos y lugares de encuentro y contacto, que se habitan e intervienen en la búsqueda de la germinación de nuevas semillas y caminos para las prácticas artísticas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El conjunto de proyectos y obras que se exhibió del 12 al 20 de enero pasados en la exposición Carácter 2023, en la cual se presentaron los exámenes de grado de estudiantes de la Escuela de Arte de la Universidad Diego Portales – UDP (Santiago), permite un acercamiento hacia propuestas donde el cuerpo se hace presente en tanto organismo, sistema, motivo, idea y, sobre todo, lugar de y para la experiencia. Así, entre medios y técnicas diversas, se desplegaron las aproximaciones que esta generación de estudiantes buscó tensionar, interrogar y poner en escena.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sobre ciudades, calles, pueblos, lugares recónditos, zonas reales e imaginarias</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Varias de las propuestas presentadas operan como una radiografía del acontecer social, cultural y político que atraviesa el país. Aquí podíamos encontrar propuestas enfocadas en los elementos que disponen la vida en el espacio, por ejemplo, en la atención a la línea como elemento organizativo, a partir del cual se observan los sistemas constructivos y los distintos elementos que estos organizan (</span><i><span style="font-weight: 400;">Canalizar</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Isidora Miller); la mirada hacia la cotidianidad y los lugares que se habitan (</span><i><span style="font-weight: 400;">Apretar(me)/Soltar(me)</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Patricia Fuentes); así como maquetas de casas improvisadas que han sido instaladas en la calle, en la comuna de La Granja, en las que se podía apreciar aquello que sucede en el espacio público cuando el acceso al habitar, en tanto derecho, es forzado a buscar otras materialidades porque sus condiciones se debilitan (</span><i><span style="font-weight: 400;">Entre Yungay y Punta Arenas</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Varinthia Ruiz-Tagle).</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Igualmente,  la calle como motivo aparece en pinturas en soportes que posibilitan llevarla a lo bidimensional (Trazado genuino de Diego Urrutia), en recorridos nocturnos (</span><i><span style="font-weight: 400;">Noctámbulo </span></i><span style="font-weight: 400;">de Ismael Sepúlveda) y varios por la ciudad (</span><i><span style="font-weight: 400;">Lo sutil del ritmo</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Catalina Bobadilla) que se registran y comparten usando diversos medios, como el sonido, la instalación y el video (</span><i><span style="font-weight: 400;">Simbiosis contrapuesta</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Sebastián Márquez); en caminatas por La Chimba y Santiago Centro que, en el ejercicio pictórico aparecen y direccionan la mirada hacia los elementos característicos que están presentes en esos lugares (</span><i><span style="font-weight: 400;">Dolor de muela</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Gabriela Fernández); y en registros audiovisuales de Hualpén, donde se explora la relación cuerpo y territorio (</span><i><span style="font-weight: 400;">Imágenes para un lindero</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Valbort Esparza).  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con énfasis en otras problemáticas, encontramos proyectos de intervención espacial donde los muros y la arquitectura de las salas remiten tanto al espacio virtual como a la calle, a la cultura popular, a lo que podríamos encontrar cuando caminamos hacia un estacionamiento subterráneo o un edificio, cuando circulamos por la ciudad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mediante la superposición de imágenes y componiendo el espacio, que se altera y resignifica, la idea de sujeto-paisaje y la subcultura “Incel”[1] son centrales para observar la relación entre sexualidad y poder (</span><i><span style="font-weight: 400;">Twistedworld</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Vicente San Martín). También activando el espacio y en vinculación con los distintos medios, la relación entre la realidad, lo personal y el espacio público se presenta a través de una serie de ejercicios visuales (afiches, carteles, gráficas) para interrogar las convenciones sociales (</span><i><span style="font-weight: 400;">Paisaje gráfico </span></i><span style="font-weight: 400;">de Felipe Pinto San Martín), que se encuentran en un constante y necesario cuestionamiento.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuerpos que sienten, se afectan, se manifiestan</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con acercamientos que van desde la piel hasta ingresar al cuerpo en sus diversas dimensiones, un número importante de las propuestas de las y los estudiantes giran y se adentran en problemáticas relacionadas con el cuerpo. Desde un análisis de la superficie y de la piel como contenedor de seres vivos a través de procedimientos que buscan imitar su materialidad (</span><i><span style="font-weight: 400;">Desprenderse y apropiarse: Sobre la incomodidad del cuerpo</span></i> <i><span style="font-weight: 400;">y la transformación </span></i><span style="font-weight: 400;">de Fernanda Valenzuela), pasando por las huellas plasmadas tras el contacto temporal con otros materiales (</span><i><span style="font-weight: 400;">Lugares que habito</span></i><span style="font-weight: 400;"> de María José Cares), hasta el ingreso hipotético a la cabeza de alguien (</span><i><span style="font-weight: 400;">Josefinismo</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Josefina Herrera) para llevar a la visualidad su fascinante funcionamiento, la dimensión corporal y sus capas que emergen.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo hace también mediante imágenes deconstruidas del cuerpo (</span><i><span style="font-weight: 400;">Entrelazando lo que me hace feliz</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Ximena Garrido), en la omnipresencia del lugar que tuvo y tiene en la cadena de producción de un proyecto basado en el proceso (</span><i><span style="font-weight: 400;">Columna Pétrea</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Vannia Claret) y traslado de materiales que, en esos trayectos, dejan abierta la pregunta por el momento en el que dejan de ser materia y se transforman en obra.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los cuerpos en colectividad también se revelan, y lo hacen a través de una serie de imágenes de trabajadores vistiendo trajes fluorescentes (</span><i><span style="font-weight: 400;">144 trabajadores</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Antonio Ramírez). Por otro lado, emergen en la reminiscencia a experiencias anteriores que se comparten a través de lo multimedial, donde el tiempo y los ciclos del bosque son invocados, desde este otro lugar, para evocar momentos compartidos entre los distintos y diversos entes que habitan el bosque (</span><i><span style="font-weight: 400;">Corazón</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Catalina Lagos). Así, las propuestas indagan y reflexionan tanto sobre aquello no del todo visible para profundizar sobre la construcción y capacidad performativa de los cuerpos (</span><i><span style="font-weight: 400;">¿Cómo te gustan los hombres?</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Diego Mora).</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta presencia de la corporalidad es algo que podemos encontrar no sólo en las prácticas artísticas, sino que también en los escritos de pensadoras y pensadores que, a través de sus textos, buscan la recuperación de la experiencia, del escuchar y atender con todos los sentidos. A esto estamos regresando, por necesidad y para reconocer que los conocimientos han surgido y se han producido siempre en el sentir/pensar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De este modo, la mirada volcada hacia lo personal, hacia la experiencia, hacia las herencias que portamos y que moldean nuestro existir, se puede comprender como una consecuencia de las situaciones que hemos enfrentado en colectividad, donde en “esta Tierra con lxs demás (incluyendo a los virus)”[2] debemos responder por nuestra vida. Y se puede intuir también por la inescapable relación que nos une al cuerpo, al cual “todo nos devuelve, intentamos injertarlo con otros medios, convertirlo en un cuerpo-objeto, una máquina, un cuerpo digital, un cuerpo ontofánico”,[3] pero vuelve una y otra vez.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ejercicios narrativos para desbordar los muros</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A partir de prácticas variadas, la exposición presentó y ofreció puntos de ingreso a imaginarios e historias. No hablo aquí -ni usaré criterios- de valoración para medir el componente de veracidad que portan las propuestas. Hablo, principalmente, de la capacidad de un grupo de artistas que, terminando sus estudios en artes visuales, se arroja con valentía a explorar temas, conceptos, y problemas contingentes.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hablo aquí de profundización en mitos y relatos (</span><i><span style="font-weight: 400;">Dogmas de Lo Creado</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Roberto Hofer), de creación de narrativas fortuitas y aleatorias a través de la puesta en escena de imágenes provenientes de los medios de comunicación masivos (</span><i><span style="font-weight: 400;">El morbo de ser humano</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Valeria González), de nacimiento (</span><i><span style="font-weight: 400;">Inmarcesible</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Javiera Santana), de relatos amorosos cifrados (</span><i><span style="font-weight: 400;">..-.- -.–   –.- ..- .   … .. –. -. .. ..-. .. -.-. .- ..–.. </span></i><span style="font-weight: 400;">de Catalina Soto Soto), de una revisión e interés por navegar historias familiares (</span><i><span style="font-weight: 400;">Des-Enterrar </span></i><span style="font-weight: 400;">de Natalia Huilipan y </span><i><span style="font-weight: 400;">A corto plazo</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Kim-Moy Mac-Arthur), de la poética del paso del tiempo que se observa en los materiales (</span><i><span style="font-weight: 400;">A Dios, corrosión </span></i><span style="font-weight: 400;">de Alonso Bello), del volver sobre lo que pueden entregar los elementos, como el café, el vino, aquellos que consumimos y de los que podemos extraer color con un bajo impacto ambiental (</span><i><span style="font-weight: 400;">Marcas del recorrer</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Ximena Alarcón), para desbordar los muros que sostienen las historias que portan y trasladan jerarquías, que se encarnan en nuestros modos de existir y que en esta muestra, se comienzan a desafiar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De este modo, lo que podemos decir es que el grupo de propuestas no tiene relación con “algo que ya sabemos sino con hacer que un tema comience a existir”,[4] con relevar un modo de gestar y de abordar las prácticas artísticas en relación con una desestabilización de la errada y vetusta preponderancia del pensamiento, entendido únicamente como proceso mental. Sobre esta desestabilización de comprender la producción de conocimiento, las prácticas artísticas tienen mucho que decir.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo dicen mediante cruces entre lo análogo y lo digital (</span><i><span style="font-weight: 400;">Fragmentos </span></i><span style="font-weight: 400;">de Marcelo Cruzat) que operan como metáfora de la creación de otras narraciones a través de estrategias inesperadas, aquellas no cubiertas, las cuales se sostienen en la delicadeza del hilo que se borda en materiales frágiles (</span><i><span style="font-weight: 400;">Punto al pasado con nudo doble</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Camila Fernández), que demandan una relación otra con las nociones que sostienen el sistema del arte, basada en el ejercicio consciente del cuidado y la activación de la atención.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Aquellas que, en los centelleos frágiles que nos entregan los efectos lumínicos (</span><i><span style="font-weight: 400;">Komorebi </span></i><span style="font-weight: 400;">de Paula Galaz) posibilitan vislumbrar un camino en búsqueda de un recorrido otro. Hablo aquí de la potencialidad del movimiento: ‘¿estamos hablando de un movimiento activo –un movimiento generativo de cuyo proceso surge un nuevo horizonte – dejando atrás la práctica que fue su punto de partida?’, se pregunta Irit Rogoff en su texto El Giro[5].</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hoy, después de mirar la fotografía de graduación de este grupo de estudiantes que se integrará en los distintos y variados lugares del campo cultural, me quedo con una sensación de expectación. Porque hay un soplo, desde y en la Escuela de Arte, que se logra percibir en las propuestas, donde se vislumbra un acompañamiento al caminar que cada estudiante intenta impulsar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero, sobre todo, porque hay una brisa que emerge con este grupo de estudiantes que no le temen a caminar por la calle y observarla, que se detienen en los espacios que habitan y se suspenden conscientemente en aquellos por donde se mueven, que se detienen en la experiencia, que con sus cuerpos están en un sentipensar mediante el cual activan reflexiones que van, con mayor o menor rapidez, delineando nuevos -y necesarios- recorridos. Si me detengo en esta muestra, puedo decir que espero que sí; espero y confío que surgirá un nuevo horizonte.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">[1] Célibes involuntarios, que operan en comunidades online.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">[2] Achille Mbembe, “El Derecho Universal a Respirar,” Terremoto, 14 de mayo de 2020. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">[3] Mbembe, “El Derecho”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">[4] Irit Rogoff, “El poder de la lectura. Una conversación con Irit Rogoff,” entrevista de Leire Vergara, #Re-visiones 8/2018.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">[5] Irit Rogoff, “El Giro,” Arte·y·políticas·de·identidad vol. 4 (junio 2011): 253-266 pp</span></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Discurso Premio Carácter 2012: Victoria Allende</title>
		<link>https://nucleodigitalarte.udp.cl/texto-x-texto/discurso-premio-caracter-2012-victoria-allende/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Sep 2022 12:34:56 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Es un placer contarles que me han pedido escribir este discurso y que durante una semana he estado preguntándome qué es lo que les quiero decir. Quizás  podría contarles que el otro día (justo en el que recibí un mail en donde me solicitaban leer estas palabras) estaba en mi taller pintando, y como es [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Es un placer contarles que me han pedido escribir este discurso y que durante una semana he estado preguntándome qué es lo que les quiero decir.</p>
<p>Quizás  podría contarles que el otro día (justo en el que recibí un mail en donde me solicitaban leer estas palabras) estaba en mi taller pintando, y como es ritual, me fumé un pito antes de- y es que si, al parecer es cierto que a algunos artistas nos gusta la droga-.</p>
<p>No podía dejar de pensar en esto, que justamente se transformó en lo que les estoy leyendo… y mientras tanto seguía pintando… y fue entonces que comencé a sentir toda esa plenitud que me invade al momento de estar produciendo. Esa sensorialidad inigualable que me provoca el pincel al ser frotado con el esmalte sintético sobre un soporte escogido, anhelando lograr eso que tanto imagino en mi mente como resultado final de una creación de quien les habla. Entonces decidí confesarles la inmensa felicidad que me produce lo que he estudiado. Ustedes pensarán que es el efecto de las drogas, lo que sinceramente es posible… pero quiero que sepan que el ser artista es fabuloso, o por lo menos a mí me encanta, estás constantemente amando y odiando al mismo tiempo, a la institución, a tus colegas, a tu obra, al trabajo que no tienes… es muy raro… tienes tu propio sistema y te desenvuelves como quieres, pero a veces cuesta, y es ahí cuando los otros consideran si la lograste o no. Admito que si hay algo que me sedujo completamente de ser artista, es que eliminas todo concepto de autoridad en lo que haces… maravilloso… no debes responder a ninguna jerarquía, tienes tus propios tiempos pero hay que ser precavido y constante y se vuelve terrible cuando no tienes dinero para producir lo deseado, que es casi siempre, aunque puede ser que sea sólo una etapa. …Ayer conversábamos con la Muri y la Mava, quienes se titulan hoy conmigo y me resultó aterrador ver como conversábamos de tener que trabajar para otros, por el simple hecho de generar dinero, y ojalá en un lugar que te resulte agradable y te puedas sentir a gusto. Por mi parte, debo decir que al parecer sólo me siento a gusto con lo que hago, me gusta moverme en esa felicidad que brota cuando tomo mis propias decisiones, frente a una obra, frente a alguien, frente a la vida… y con esto, espero estar representando a mis compañeras, quienes me encantaría estuviesen aquí conmigo contando sus experiencias, o lo que piensan de todo esto… y es que  yo todavía no sé bien lo que les tengo que hablar, ¿existe un protocolo para este tipo de discursos? creo que fue algo que también influyó en que esté escribiendo esto, horas antes de ser leído… Pero supongo que no me queda más que agradecer infinitamente y en primer lugar a mis padres, a quienes amo y siempre me apoyaron en esta misión que hoy está siendo cumplida; a mis amigos y compañeros, los que han estado presente de la mejor manera en todo este proceso; y cómo no? a la Universidad, la que me entregó los conocimientos necesarios para desenvolverse en el mundillo del arte; en dónde he conocido a personas increíbles, de las que he aprendido y con las que he disfrutado muchísimo, y ojalá así continúe para adelante-</p>
<p>Quiero agradecer especialmente a Ramón y Camilo, los que fueron un apoyo fundamental para que hoy estemos aquí las tres que abandonamos la Escuela de Arte. Gracias por el respeto, la confianza, las palabras, los almuerzos y las cervezas compartidas; y por permitir que ésto siga pasando.</p>
<p>Finalmente quiero dar las gracias a quienes me han escuchado, deseando que hayan podido traducir esa felicidad de la que les hablé, en ustedes, en sus trabajos y en sus vidas, y que espero la estén disfrutando.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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